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May
24

El Problema De Las Armas

written by Pablo

Recientemente se ha visto una serie de manifestaciones “En Contra De Las Armas Y La Violencia” a nivel mundial. Se está inculcando en la mente colectiva del mundo que “armas = violencia”. Es algo que suena muy razonable, y los que sienten en vez de pensar, reaccionan favorablemente al estímulo para participar y apoyar a tales eventos. ¿Pero será que esto es verdad? ¿Será que “armas = violencia”? Si uno investiga un poco, la respuesta es ¡NO!

Si las armas equivalen a violencia, entonces los lugares en que existen grandes cantidades de armas deberí­an ser sitios de muerte, destrucción y caos. Lugares como las tiendas especializadas en ventas de armas y municiones, las exposiciones de armas y las competencias de tiro, deberí­an ser extremadamente peligrosas. La verdad es que estos eventos tí­picamente son muy pací­ficos y la gente que participa en ellos es de un comportamiento ejemplar. No se ve la violencia tan tí­pica en deportes como el fútbol y el básquetbol. Los deportistas que se dedican al tiro tienden a ser caballerosos en su comportamiento.

Hay otro problema. En nuestro paí­s el desarme es un hecho de la vida. El costo de adquisición y el papeleo para adquirir o mantener un arma de fuego legal son muy altos y complicados. Esencialmente hay una prohibición absoluta para la mayor parte de la población civil por causa del costo asociado con el armamento legal. El revólver más económico en el mercado legal nacional vale más de cuatro salarios mínimos mensuales. Para los que piensan “armas = violencia”, obviamente la nación deberí­a ser más pací­fica, pero tenemos uno de los í­ndices más altos de asesinato en el mundo.

Recientemente se hizo una exposición en el Parque Bolí­var de Pereira por parte de la Policí­a Nacional. Se expusieron 5,220 armas corto-punzantes que se habí­an recolectado por medio de requisas de la población civil de Pereira en los primeros meses de 2007. La propaganda utilizada era sencilla. Se decía “Evitamos 5,220 Lesionados Este Año”. Y suena muy bonito. Un análisis de las armas incautadas nos muestra un gama muy amplia de objetos que se portaban para fines ofensivas o defensivas. Se ven navajas chinas, que se venden en el mercado por unos $5,000 – $10,000 pesos. Se ven cuchillos de cocina, iguales a los utilizados por las amas de casa de todo el paí­s. Se ven machetes idénticos a los que se utilicen por todas las regiones rurales de la nación. Hay tijeras como las encontradas en las sastrerí­as y en los colegios. Hay cuchillas y bisturí­s tan tí­picos de los que se utilicen para manualidades. Los destornilladores tampoco se hacen ausentes de este grupo de armas. Pero entre todo esto se ve también un gran número de armas hechizas. Armas que fueron ingeniados de pedazos de metal y herramientas destrozadas. Empuñaduras hechas de cabo de escoba, trapos o encendedores desechables.

O sea, no son las armas que causan la violencia. La violencia surge de otro lado. No es por que existen armas que hay violencia. Las armas hechas de herramientas cotidianas nos muestran que se puede utilizar lo que sea para hacer daño. Y las armas hechas de basura nos muestran que donde hay un deseo de hacer daño hay también la forma de hacerlo,  artesanalmente si es necesario. La Biblia nos habla de esto.

Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias. Éstas son las cosas que contaminan a la persona, y no el comer sin lavarse las manos. Mateo 15:18-20

 

Es obvio. Los homicidios y los robos (la violencia) vienen “del corazón” – nuestros pensamientos. No es por el arma que el violento mata y roba – es porque en sus pensamientos es una persona violenta. No debemos echar la culpa a las armas. Debemos echar la culpa al individuo que las utiliza para hacer daño a otras personas. Personas armadas no son un peligro a la sociedad. Personas mal pensadas sí­ lo son. Para acabar con la violencia no hay que abolir las armas, hay que cambiar la forma de pensar de la gente. No es por un objeto que alguien hace daño a otro, es por el pensamiento interno que se toma la decisión de matar, robar, violar o hacer cualquier otro daño.

Cuchillo de cocina - y arma hechiza

Cuchillo de cocina – y arma hechiza

Bisturís y arma hechiza

Bisturís, Navajas, Tijeras y arma hechiza

 

Armas en el parque Bolívar

Armas en el parque Bolí­var

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