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May
7

“Algo está mal”

written by Pablo

Es interesante observar las respuestas a los hechos trágicos que ocurrieran en la universidad Virginia Tech en el estado de Virginia en los Estados Unidos el dí­a 16 de Abril de 2007. En este dí­a un ciudadano de Corea del Sur que habitaba en los Estados Unidos legalmente entró a la universidad portando dos armas y mató a 32 personas antes de quitar su propia vida. Es una tragedia, para decir lo menos. Pero muchas de las respuestas a estes hechos también son trágicos. Inmediatamente la respuesta internacional y nacional se centraba en “dos armas que entraron a Virginia Tech y mataron a muchas personas” – como si era posible que estas herramientas pudieron movilizarse y accionarse de una forma independiente y autónoma.

La verdad es que esta persona que portaba las armas utilizadas para quitar la vida de tantas personas violó varias leyes en su manejo de ellas. También violó el decreto de la universidad que prohí­be la posesión y transporte de armas en las propiedades que pertenecen a la universidad. Y como esto no fue suficiente, esta persona violó unos de los decretos mas antiguos cuando asesinó la primera persona – multiplicando este acto treinta y dos veces antes de quitar su propia vida. Lo que pasó fue terrible – pero fue el resultado de las decisiones tomadas por una persona llena de odio. NO fue culpa de las armas, objetos inánimes que no tienen voluntad propia. Esto es evidente porque de los millones de personas que poseen armas de fuego en todo el mundo solo una fracción pequeña de ellas las utilicen para causar daño a sus semejantes. Los demás? Las utilicen para el deporte, para proveer alimento por medio de la cacerí­a y también las utilicen para proteger sus propias vidas y las de sus seres queridos.

Al examinar la vida del tipo que causó tanto dolor, sufrimiento y muerte la tendencia de muchas personas es de buscar “algo” que “estaba mal” en su vida para poder diagnosticar alguna “enfermedad mental”. Quieren quitar la responsabilidad de las decisiones tomadas por esta persona de en cima de él y culpar a una “enfermedad mental” de lo que pasó. Pero la verdad es que esta persona tení­a problemas MUCHO MAS serios que una simple “enfermedad”. Esta persona padecía de una enfermedad que solo tiene una cura – la muerte. Esta enfermedad se llama “pecado” y es muy evidente en la vida del tipo – aún si no contamos con los resultados de sus últimas horas de vida. Lo único que puede quitar el pecado de una vida es la muerte y resurrección de Jesucristo – y que el pecador se arrepiente y vive en obediencia a Él. Solo cuando acudimos al “Gran Médico” podemos aprender a vencer este pecado que nos agobia. Solo cuando seguimos Sus Instrucciones podemos aprender a “transformarnos por medio de la renovación de nuestra mente.” (Romanos 12:2)

Chuck Colson reporta su experiencia al visitar a una prisión de máxima seguridad en Noruega.

Fui testigo a un ejemplo extremo de este “pensamiento terapéutico” durante una visita a una prisión en Noruega hace muchos años atrás. Durante la visita, oficiales de la prisión se jactaban de emplear los métodos de tratamiento mas humanos y progresivos en el mundo. Yo me encontré con muchos doctores en batas blancas.

Esto me incentivó a indagar acerca del número de recluídos, los cuáles estaban todos allí­ por haber cometido crí­menes serios, que eran enfermos mentales. La directora de la prisión contestó, “O, todos de ellos.”! Creo que me parecí­a sorprendido porque ella me dijo, “Bien, claro que cualquier persona que comete un crimen de esta gravedad está obviamente mentalmente desequilibrado.”

La actitud de esta funcionaria se refleja a menudo en nuestro mundo moderno. Si vemos algo horrible y brutal entonces pensamos que el perpetrador “está enfermo”. Y así­ como no echamos la culpa del estornudo sobre la persona que tiene gripe, tampoco echamos la culpa por la violencia sobre la persona que comete barbaridades. A final de cuentas, él está “enfermo” – así­ como si padeciera de gripe.

Pero la verdad es – todos somos culpables de las decisiones que tomamos. Serí­a “chévere” poder echar la culpa de la violencia sobre “el virus de la violencia” – pero este virus no existe. Lo que SI existe es el pecado y el libre albedrí­o – lo que muchos utilicen de forma equivocada dando el resultado de que cometen acciones inconcebibles.

La culpa de lo que pasó en Virginia no es de unos objetos inánimes. Tampoco es la culpa de algún “virus” misterioso que en vez de causar estornudos se causa la violencia en contra de otras personas. La culpa de lo que pasó en Virginia es de un ciudadano de Corea del Sur que habitaba en los Estados Unidos y un dí­a se decidió quitar la vida a muchas personas. Dios se encargará de su castigo. Nosotros debemos encargarnos de ayudar a los sobrevivientes en su duelo y de evitar que semejante tragedia llega a pasar cerca de nosotros.

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